miércoles, 12 de octubre de 2011

MUJERES PRENDIDAS EN EL AIRE DE TALAYUELA

MUJERES PRENDIDAS  EN  EL AIRE DE TALAYUELA

Hasta ahora, la historia la escribían los hombres y la hacían las mujeres. Miles de mujeres que han tenido que renunciar a tener una vida propia y solo han sido la sombra  de los hombres y, pocas veces, presentes en sus luces. Renuncias por generosidad a favor de los más cercanos y de los más lejanos. Vidas que se hacia más profunda  en la adversidad y más fuerte en las condiciones que les toco vivir. Llevan la generosidad pegada a la piel como llevan metido en su cuerpo la posibilidad de generar hijos y vida a su alrededor. Ambos términos, generar y generosidad, tienen la misma raíz y, con uno o con otro,  siempre han sido fuente de vida.

Mujeres prendidas en el aire de Talayuela. Mujeres que han pasado por la vida con una sonrisa en los labios y unas manos ennegrecidas por el trabajo. Vigilando el silencio de la noche y acallando los gritos de las infantiles gargantas, limpiando las lágrimas de los ojos y los mocos de la nariz de sus hijos y de los demás. Vestidas de negro como su presente y trabajando y soñando por un horizonte mas blanco y mas calido. Mujeres con cualidades personales y que han quedado ocultas. Mujeres que nos han dado la carne y la sangre y hemos sido adosados a ellas como hijos, sin fecha de caducidad, siendo, ya para siempre, la fuente del velo y el desvelo continuado hasta su muerte.

Mujeres sosteniendo la memoria de Talayuela. Cerremos los ojos; mejor, abrámoslos enteramente y miremos a nuestro alrededor con insistencia. Están ahí, o han estado, desde aquellos albores de finales del siglo XIII, en que se pobló La Atalayuela, hasta este siglo XXI que nos ocupa, en que parece que se desangra este pueblo por las diferentes calles que le recorren  como las venas caminan por el cuerpo.

Mujeres caminando sobre el viento. Dos lugares, principalmente, existían para las mujeres: la casa o los caminos. La casa era el espacio para el trabajo de criar a los hijos, de sostener a la familia, de soñar. Los caminos eran los medios que les llevaban andando a coger algodón, pimientos, tabaco... a la Cerquilla, la Navalonguilla, Santa Maria, Cardenillo, Las Lomas, La Jara, las Vegas del Tiétar...Después los caminos se hicieron carreteras y comenzaron a transitarse también, para salir a estudiar, las menos o para ensancharse el campo de trabajo, las mas...A todas ellas, las que saldrán en este blogg y las que no, les dedico estas páginas... “Acudid a mis venas y a mi boca”.P. Neruda.

sábado, 1 de octubre de 2011

DESPUES DE ESTO YA NO VOLVERE A ESCRIBIR MAS SOBRE NICARAGUA...


Después de esto ya no volveré a escribir más sobre Nicaragua pero, antes de dejar de hacerlo, me gustaría que conocierais por mis propias letras el proyecto SAMARITANAS, en el que colabora Bene Galán. Durante los veintisiete días que pasamos en Nicaragua viajamos a conocer los diferentes proyectos que colaboran en el desarrollo de todas las áreas y edades. Entre otros muchos proyectos estaba este de Samaritanas que, por su propio nombre, podíamos imaginar en que se trabajaba.

Este proyecto no le conocimos de una sola vez en su totalidad. Un día fuimos al centro de Samaritanas a visitar las instalaciones y conocer el trabajo que se realizaba en ellas. Niños de pecho, adolescentes, madres, salían y entraban en aquel reducido espacio para reuniones con el equipo de trabajo y voluntarios.

Para entonces ya sabíamos que muchas familias en Nicaragua, por la situación económica, tienen problemas de hacinamiento, donde duermen todos juntos en la misma habitación y los problemas que eso ocasiona. Ya sabíamos que muchos niños antes de ir al colegio se levantaban a las cinco o cinco y media para trabajar. Ya sabíamos que muchas adolescentes desaparecían de sus casas durante dos o tres semanas. Ya nos habían contado que, debido a los escasos recursos familiares, se trasladaban a Managua o a Costa Rica.

Los cooperantes con los que convivíamos desaparecían todos los miércoles y los jueves por la tarde- noche diciéndonos que se iban a los focos y ya no les volvíamos a ver hasta la mañana siguiente. A mediados de nuestra estancia allí nos invitaron a nosotros. Yo estaba leyendo las memorias de Fernando Cardenal, con el que había tenido una grata entrevista de dos horas en las que me explico la historia reciente de Nicaragua, y me apetecía quedarme leyendo. Trini Gómez se marcho con Bene, Holman y los demás voluntarios a los Focos. Entre que la lectura me interesaba y quería saber a que hora regresaban los voluntarios me quedé despierto. A altas horas llegó Trini y al ver mi luz encendida vino a verme. Estaba blanca, con el estómago levantado y una gran impotencia en su mirada. Su mundo interior había sufrido una fuerte conmoción por la experiencia de los Focos que apenas podía verbalizar con sus palabras y su mirada transmitía dolor. Me fue contando que Los Focos son los lugares de una calle principal de Managua, donde, a lo largo de ella y en distintos tramos, se ubican una o mas adolescentes entre quince y dieciséis años siendo victimas de Explotación Sexual Comercial (llamadas por otros Prostitución Infantil, en la que gente sin alma les prostituye, robando la ternura y la inocencia como si fuera algo material que se pudiera comprar o vender en un mercado de personas). Las más viejas, como decían ellas, – entre veinticuatro o veintiocho años- la ejercían en otra calle. Las adolescentes llamaban a los voluntarios y les informaban de a quien habían pegado, de por donde se habían llevado a otra, de que una estaba embarazada y no sabia que hacer, de quien necesitaba medios de prevención...Y cerca de ellas babosos con mirada encendida por un cuerpo adolescente, chulos de mala sangre, ojos escondidos dispuestos a robarles a la menor ocasión, profesionales que las habían engañado con un poco de cariño y unos zapatos nuevos para sacarlas de su ambiente normal. Los voluntarios escuchaban, daban palabras, invitaban a pasarse por la casa de SAMARITANAS para regularizar situaciones, recibir apoyo, ser escuchadas.

Así vinimos a entender como en la casa Samaritanas donde habíamos estado entraban madres con hijas que a su vez eran madres de otros hijos y, que a nosotros, nos parecían hermanos entre sí, juntándose tres y cuatro generaciones en las instalaciones del Proyecto. Aquella casa de Samaritanas, como casi todas las casas en Nicaragua, tienen el techo de chapa que cuando llueve parece un bombardeo y cuando hace sol el calor resulta casi insoportable, era el espacio donde se escuchaba, se buscaban soluciones, se daba formación de todos los relacionado con la maternidad y se trataba como personas a quien habían sido valoradas como objetos para la mercancía.

Por diversas calles de Managua se veían carteles de No a la Explotación Sexual Comercial, pero estos voluntarios/as, a pesar de los escasos recursos con que cuentan, trabajaban en primera línea y, conocen como nadie, que las campañas solo se ganan si todos nos implicamos en ellas; saben como nadie con quienes se comercializa robando un mundo de sueños e ilusiones que se rompe como un cristal; saben, como nadie, que ellos son la punta de un iceberg al que nos podemos sumar muchos desde el rincón preferido de nuestra casa. Si quieres colaborar como voluntario serás bien acogido allí, si quieres enviar un mensaje les animaras en su trabajo, si quieres colaborar económicamente en el proyecto SAMARIATANAS ponte en contacto con Trini Gómez Moreno.

sábado, 24 de septiembre de 2011

AHORA QUE VUELVO A MIRAR NICARAGUA...

Ahora que vuelvo a mirar Nicaragua sin el impacto que produce la primera vez que la miras. Cuando la mirada ha tomado la suficiente distancia para poder ser mas profunda y observar las diferentes variables que ofrece a los ojos del que mira; con la serenidad que da el tiempo transcurrido, escribo sobre los días allí vividos y con el mismo afecto que aún conservo hacia aquel pedazo de tierra.


Llegamos a Managua sin luz de sol y con la lluvia torrencial del invierno, como si quisiera limpiarnos de todas las formas de mirar que desde aquí llevábamos. Sin luz de sol en los ojos y con el colirio del agua que caía por nuestra cara, los ojos se acostumbraron en mirar.

Alguna vez existió el paraíso, pensábamos a la mañana siguiente, cuando la naturaleza se ofreció a nuestra vista. Era abundante, sobrecogedora, colorista, minuciosa al elegir los mil matices del verde, creativa en toda la gama de colores, salvajemente creciendo por doquier, majestuosa en su profundidad... Los versos del Canto General de Pablo Neruda nos salieron al encuentro: A las tierras sin nombres y sin números, bajaba el viento desde otros dominios, traía la lluvia hilos celestes...Útero verde, americana/sabana seminal, bodega espesa/ una rama nació como una isla/una hoja fue forma de la espada/una flor fue relámpago y medusa/un racimo redondeó su resumen/una raíz descendió a las tinieblas...

Después fue el encuentro con las personas. En un país donde la prisa no existe, el saber escuchar es el verbo principal para conjugar toda actividad. La vida se les sale por los ojos que te miran envolviéndote en historias increíbles vividas por ellas mismas y contadas de la manera más natural, sin anestesiar ninguna parte de su vida. En un país donde la historia mas reciente aún no está escrita, ellas la guardan en su memoria como el mejor tesoro encontrado y la cuentan sin parchear en nada su crudeza. Detrás de su mirada está su vida presente en un empeño y una conciencia de que levantar el país depende de ellas. Así, de la mañana a la noche, muchas personas recorren los caminos para llevar una palabra de aliento, de formación, de conciencia, a otras personas que se encuentran en su misma o en peor situación aún, o para trabajar con una actividad liberadora. Los ojos de los Nica lo dicen todo sin palabras y, cuando a la mirada le ponen palabras, son canciones de amor y de esperanza que traspasan las fronteras permitidas y, entonces, te quedas desnudo y sin resistencia a su llamada. Como resistirse a los ojos negros y parlantes de Yeny, a la memoria viva de la hermana Margarita, a la dulzura envolvente y sosegada de Maria Lourdes, al acierto crítico de Ana Julia, a la generosidad de Vanesa, a la risa de Tina, al entusiasmo de Cora, a la acogida de la comunidad de Valle Dulce, a los ojos de los niños...y de tantos otros nombres de personas que nos dio Nicaragua y que se asoman a través del papel del mapa de Nicaragua que contemplo.

Son vidas con sones antiguos de libertad, terrenales sonidos, existenciales preguntas, respiraciones primordiales, colores primerizos difuminados en un país lleno de grandes contrastes pero preñado de esperanza. Y la música de los Nicas que se cuela por cada rendija de las entretelas llamando a la vida, trayendo recuerdos ancestrales, apoyando a la vida generosamente entregada. Hago mías las palabras de Gioconda Belli: ¿Qué sos... sino un vuelo de pájaros guardabarrancos, cenzontles, colibries? ¿Que sos Nicaragua, para dolerme tanto?

Y qué decir de La Chureca, del Mamonal, de Ometepe, del Horno, de las Isletas, de los volcanes, del agua...Aquel país no se recuerda sin el agua. El agua de sus inmensos lagos, la de sus mares y la que trasmina la piel de quienes la habitan por el calor de su sol y que pasa a formar parte del Xolatlan que custodia a Managua. Y qué decir de los niños y los ancianos, ambos con mirada ingenua y acusadora, eran los libros abiertos que mostraban el desequilibrio de un mundo gobernado por una masa burocrática que tiene encuentros sin respuesta y desencuentros que provocan miseria.



martes, 12 de julio de 2011

¿TE ACUERDAS...?

Ahora que las noches de verano son tan largas; ahora que estoy releyendo Café Arcadia y vuelve el autor con aquello de que “el niño de ayer es el padre del hombre que somos hoy”; ahora dejo el libro en la mesa de la terraza, donde salí a tomar el fresco y leer, recuerdo un PowerPoint que me han enviado y del que tomo algunas frases, y me pongo a escribir pensando en ti, en mí, en nosotros.


Te acuerdas de aquel tiempo en que las decisiones más importantes para nuestra vida se tomaban cantando un práctico: pito, pito gorgorito... ¿Donde vas tu tan bonito?...la decisión verdadera se toma ahora ¡pim, pom, fuera! Y la decisión se tomaba sin tanto darle vueltas en la cabeza, sin revisar las aristas y las variables que ahora, siendo adultos, hay que tener presente en cada decisión que tomamos y nunca sabremos si fue la decisión verdadera. ¿Te acuerdas?


Te acuerdas cuando se podían detener las cosas que se complicaban con un simple...”esto no vale”. ¡Trampa! Con estas mágicas palabras se volvía al inicio del juego eliminando lo conflictivo de las situaciones como si realmente no hubieran existido nunca tales momentos. Los errores volvían a la nada diciendo inocentemente: ¡empecemos otra vez! Lo negativo de las actuaciones se marchaban a hacer puñetas como aquellas letras que mal escribíamos en la pizarra negra con la tiza blanca y de la que colgaba un trapo para borrarlas. Lo difícil, lo que nos desquicia, el resultado de nuestras propias acciones, se podrían volver a borrar con aquel trapo. ¿Te acuerdas?


Era en aquel tiempo en el que descubrías todas las fuerzas que llevabas dentro si algún amigo te decía: ¿A que no eres capaz? Y la suerte del novato te acompañaba y te zambullías en las aguas de Cuartos en una caída perfecta de cabeza que ya nunca se volvería a repetir. O cuando, tras escuchar aquellas palabras que te decía algún amigo, corrías, que parecía que el corazón se te salía del pecho, hasta llegar, en el menor tiempo posible, al punto de la carrera. ¿Recuerdas? ¿A que no eres capaz?


Te acuerda cuando la palabra ¡guerra! solo servia para comenzar a tirar tizas y bolas de papel durante las horas de clase cuando D. Leocadio, D. Salustiano, los maestros, tenían que salir al patio y nos dejaban al cuidado del listo de la clase al que no hacíamos ningún caso. El mas poderoso cañón jamás inventado era aquel bolígrafo Bic, al que le sacábamos la carga de tinta, introducíamos bolitas de papel y soplábamos con tanta fuerza que siempre acertábamos en el blanco deseado. El arma mas poderosa, eficiente y moderna en nuestras manos eran los globos de agua. ¿Te acuerdas? La mejor recompensa era un vaso de leche americana en el recreo para después intentar hacer el gran negocio de nuestra vida cambiando los cromos que teníamos repetidos, que nos daban con la tableta de chocolate Quintín, por el que llevábamos soñando eternamente los escasos minutos antes de caer rendido por el sueño.


¿Te acuerdas? Ahora que ya son más los días vividos que los que nos quedan por vivir; ahora que las palabras ya tienen otro significado mas desgarrador; ahora que corremos casi sin fuerzas tras otros negocios; ahora, me parece que merece la pena vivir, saborear, mirar y admirar, y verlo todo con los ojos del niño que fuimos, simplificando lo mas posible todo lo que viene a nuestro alrededor.

viernes, 3 de junio de 2011

LA TALAYUELA PALUDICA

Luis Bello nació en Alba de Tormes (Salamanca) en 1872. Abogado en el despacho del político José Canalejas, inició su verdadera vocación, el periodismo, en 1897 en el 'Heraldo de Madrid'. De allí pasó a 'El Imparcial' y posteriormente a 'España'. Recorrió gran parte de España, reflejó el estado de abandono de muchos de dichos centros educativos, así como la dura situación de los maestros, y luchó por concienciar a los españoles de la enorme importancia de la educación para el futuro del país. Miembro de Acción Republicana, al proclamarse en 1931 la Segunda República fue elegido diputado por Madrid para las Cortes Constituyentes por la candidatura republicano-socialista. Fue uno de los redactores de la Constitución y presidente de la comisión del Estatuto para Cataluña. En su libro Viaje por las escuelas de España 1926-1929, escribió sobre Talayuela.


...Con esto, penetramos, por el Tiétar, en Extremadura; pronto asomaran las dehesas y ya no encontraremos elemento nuevo en nuestro viaje hasta la frontera de Portugal. El azar vuelve a traerme a la vega del Tiétar. A lo lejos, al Sur Navalmoral, con todo el campo de la Mata. Un camino rojo entre las encinas y, antes de tocar el río, un pueblo, cuyo plano compruebo ahora, pero ya tenía bien estudiado, casa por casa: la Iglesia, la fuente, la calle-carretera, el cementerio de avanzada...es decir, Talayuela. Sé ya tanto de la Talayuela palúdica, que al pasar, volando a mil metros sobre los anófeles, saludo al pueblo como a uno de esos amigos antiguos, peligrosos que ya no nos pueden molestar. Busco por allí cerca Torviscoso. No lo veo. Sin duda lo desmontaron sus últimos vecinos, al huir y estaría junto a aquel cercado y aquellas cuatro paredes sin techo. ¿Resistirá todavía la maestra? Luego viene la siniestra soledad del Tiétar en Campo-Arañuelo. Pero conviene precisar. Si el Tiétar me parece siniestro, no es porque le vea así desde el aeroplano, sino porque le conozco de cerca. Tiene, al fondo, el azul de Gredos. Toda la vega llana va bordeada de álamos. En la vera de Navalmoral es demasiado árido; pero en la de Plasencia, tiende hasta lo alto de la sierra tapices finos de distintos verdes jugosos. Precisamente en estas pinceladas alegres, están los piménteles, los secaderos, las charcas. Al pensar en ellos y en los arbitrios que el hombre inventa sobre cada palmo de tierra medida desde el avión, para ganarse la vida, descompongo el paisaje. En invierno esto será todavía más hermoso. Llegara la nieve del Almanzor hasta Losar de la Vera. Destacará más el verde los pinares. Bajara el Tiétar caudaloso. Pero no me importa descomponer, subvertir el paisaje y reducirlo a términos humanos. Aquí empieza la tierra deshabitada. Ahora es la ribera palúdica; pronto serán las dehesas, vastas propiedades, con escasos pueblos, los indispensables para reunir bajo techo las familias de unos cuantos millares de jornaleros. ¿Qué más le da al águila – o al dios- que ahí abajo haya pocos o muchos hombres, ni que vivan bien o mal?...


Según el Censo de población de la provincia de Cáceres de 1930, Talayuela contaba en ese tiempo con 899 vecinos. Eran cuatrocientos cuarenta y tres hombres y cuatrocientas treinta y cinco mujeres. Además, existían ausentes, veintiuna personas. Pero es en esta época cuando se supera el numero mil de habitantes pues, además de los censados, residían en Talayuela ciento cincuenta y tres transeúntes, llegando a una población de hecho de mil treinta y una persona.

domingo, 29 de mayo de 2011

CUANDO EL SILENCIO Y LA SERENIDAD

Cuando el silencio y la serenidad nos vuelven a inundar los aledaños y el mismo centro de nuestra vida se vuelve a la calma de los sentidos que te lleva a una actitud, ya no defensiva, sino activa de tu propia vida. La sociedad basada en el movimiento tras la búsqueda de la competitividad, del consumo irracional, de las necesidades creadas artificialmente, de los bombardeos de los sentidos, nos meten en un estado que nos desestabiliza, se impone la creación de espacios de serenidad con los cuales poder afrontar ese movimiento sin que nos haga perder la visión que cada uno tiene de su propia vida.


Cuando el silencio y la serenidad se vuelven a adueñar de nosotros es cuando se comienzan a abrir los ojos para mirar y admirar lo que se asienta a nuestro lado quizás ya para siempre: nuestra plaza tiene fuente. Hermosa fuente de cantería por la que el agua resbala de un cubículo a otro, llenando, aquel espacio de cemento y hormigón, con el frescor de su vista y la serenidad de su susurro al caer. Aquella plaza que guardaba secretas aspiraciones de una fuente ya cuenta con ella. Ya se ha calmado la sed de su protesta que se hacía escuchar por la boca de sus vecinos y nos hacia anhelar esa humedad de sus aguas en las noches de verano. Felicidades a quien corresponda por haber tomado esa iniciativa. El kilometro cero de Talayuela es ya un surtidor de agua que refresca y da humedad a aquella plaza


Felicitar, también, a quien corresponda, por la rotonda del Pozo de la Fuente de Abajo que ahora llaman de las lavanderas. En el centro de la rotonda se ha colocado la pila, creo que la original, que servia para abrevar los ganados que bajaban hacia El Pozo de la Fuente de Abajo para saciar su sed. Se han colocado también, en dicho espacio, dos figuras realistas que representan a dos mujeres, una lavando y la otra con los cubos de agua en sus manos, que nos llevan los sentidos a los tiempos en que nuestras propias madres hacían ese mismo trabajo y de esa misma manera.


Así sería la vida en aquella aldea de Talayuela cuando en el año 1 897 se manda hacer un censo de población de la provincia de Cáceres. Entonces en esta Talayuela de ahora vivían 421 vecinos que se repartían en 201 varones, 211 hembras y 9 varones transeúntes. En la misma fecha Viandar contaba con 558 vecinos, Villanueva de la Vera con 2,381, Valverde de la Vera con 1 092 y Valdehuncar con 511 vecinos: ¡ni a soñar que se hubieran puesto aquellos vecinos de Talayuela!

martes, 3 de mayo de 2011

DE L0S CINCUENTA AÑOS DE LA FERIA DE SAN MARCOS EN TALAYUELA

Por culpa de la luna, la feria de abril de Talayuela en la que se celebran sus CINCUENTA AÑOS en este municipio, se festejará en el mes de mayo. La Semana Santa va y viene entre marzo y abril por culpa de la luna. Ya desde el Concilio de Nicea, en el año 325, la Iglesia decidió que la Pascua de Resurrección –entonces solo era un día- se celebrase el domingo después de la primera luna llena de primavera. Los judíos se rigen por el calendario lunar y, la Iglesia, queriendo celebrarla el mismo día de la resurrección de Jesucristo, fijó que se celebrase el domingo después del equinoccio de primavera y que se debe calcular empleando la luna llena astronómica, por lo que no será antes del 22 de marzo ni después del 25 de abril.



Ese es el motivo de lo que nos ocupa, aunque al celebrarse San Marcos el día 25 de Abril y trasladarse la feria al fin de semana siguiente, tampoco es tan difícil que se festejen en mayo. Al igual que lo otra Feria de Abril, la de Sevilla, en la que nos miramos, también, este año, se celebra en mayo. Sea como sea, lo cierto es que este año se cumplen los cincuenta años de las Ferias de San Marcos en Talayuela.



En el Diccionario Geográfico Popular de Gabriel Maria Vergara Martín, de 1923, se dice de esta fiesta: “Vente conmigo, morena/ a la feria de San Marcos/ y verás aquel torito/ arrodillado ante el Santo. Esta feria se celebra en un monte de la propiedad del Marques de Miravel, situado en el término de Talayuela, partido judicial de Navalmoral de la Mata, y es una de las ferias más concurridas desde muy antiguo en toda aquella comarca. En el monte llamado de San Benito está el palacio del marqués, y hay una ermita dedicada a san Marcos, cuya efigie se venera”



El día 25 de abril DE 1.961, aparece el siguiente anuncio en el ABC: Debidamente autorizado por la Superioridad. Se celebrará en esta localidad, por primera vez en el año actual, la tradicional feria de ganados denominada de “San Marcos” y la que hasta ahora se celebraba en la finca del mismo nombre de este término municipal. Se cuenta con abundantes pastos, abrevaderos, etc y no se cobrara impuesto de clase alguna. Talayuela 25 de Abril de 1961.



Cincuenta años han pasado ya desde que el alcalde y el marques se reunieran y consensuaran el uno darnos la fiesta y el otro acogerla en representación del Municipio, cuando tantos otros Municipios se la disputaban al Marques. De los dos queda en Talayuela una calle, una al marques de Mirabel y otra al Alcalde Gonzalo Encabo, como gratitud a aquel gesto de generosidad por ambas partes. Después de cincuenta años de ferias y fiestas de Talayuela, ambos dos se merecen el reconocimiento de Municipio o si, tal vez se entiende que, con una calle para ambos, queda saldado ese gesto de generosidad, no se hable más.


Pero con la fiesta de San Marcos, en realidad un poco antes, vino un empujón fuerte al desarrollo del Talayuela. Es como si una transformación y otra hubieran ido andando por el mismo camino y de la mano. Se nos dieron unas famosas Ferias de San Marcos y Talayuela la convirtió en las bulliciosas Fiestas de San Marcos. A las Ferias de San Marcos las acogió un pueblo pequeño y con las Fiestas se desarrolló un pueblo que capaz de acoger en su seno a multitud de personas venidas de fuera que ya son tan de Talayuela como el que más. Talayuela presenta una cara poliédrica que para ser entendida ahora debe ser mirada en sus múltiples variables.


Al terminar de escribir estas letras ya han pasado las FERIAS DE LOS CINCUENTA AÑOS y, al igual que la Nochebuena que se va, nosotros nos iremos y no volveremos mas a celebrar otro numero tan redondo de estas Fiestas de San Marcos en Talayuela.