miércoles, 12 de octubre de 2011
MUJERES PRENDIDAS EN EL AIRE DE TALAYUELA
sábado, 1 de octubre de 2011
DESPUES DE ESTO YA NO VOLVERE A ESCRIBIR MAS SOBRE NICARAGUA...
sábado, 24 de septiembre de 2011
AHORA QUE VUELVO A MIRAR NICARAGUA...
martes, 12 de julio de 2011
¿TE ACUERDAS...?
Ahora que las noches de verano son tan largas; ahora que estoy releyendo Café Arcadia y vuelve el autor con aquello de que “el niño de ayer es el padre del hombre que somos hoy”; ahora dejo el libro en la mesa de la terraza, donde salí a tomar el fresco y leer, recuerdo un PowerPoint que me han enviado y del que tomo algunas frases, y me pongo a escribir pensando en ti, en mí, en nosotros.
Te acuerdas de aquel tiempo en que las decisiones más importantes para nuestra vida se tomaban cantando un práctico: pito, pito gorgorito... ¿Donde vas tu tan bonito?...la decisión verdadera se toma ahora ¡pim, pom, fuera! Y la decisión se tomaba sin tanto darle vueltas en la cabeza, sin revisar las aristas y las variables que ahora, siendo adultos, hay que tener presente en cada decisión que tomamos y nunca sabremos si fue la decisión verdadera. ¿Te acuerdas?
Te acuerdas cuando se podían detener las cosas que se complicaban con un simple...”esto no vale”. ¡Trampa! Con estas mágicas palabras se volvía al inicio del juego eliminando lo conflictivo de las situaciones como si realmente no hubieran existido nunca tales momentos. Los errores volvían a la nada diciendo inocentemente: ¡empecemos otra vez! Lo negativo de las actuaciones se marchaban a hacer puñetas como aquellas letras que mal escribíamos en la pizarra negra con la tiza blanca y de la que colgaba un trapo para borrarlas. Lo difícil, lo que nos desquicia, el resultado de nuestras propias acciones, se podrían volver a borrar con aquel trapo. ¿Te acuerdas?
Era en aquel tiempo en el que descubrías todas las fuerzas que llevabas dentro si algún amigo te decía: ¿A que no eres capaz? Y la suerte del novato te acompañaba y te zambullías en las aguas de Cuartos en una caída perfecta de cabeza que ya nunca se volvería a repetir. O cuando, tras escuchar aquellas palabras que te decía algún amigo, corrías, que parecía que el corazón se te salía del pecho, hasta llegar, en el menor tiempo posible, al punto de la carrera. ¿Recuerdas? ¿A que no eres capaz?
Te acuerda cuando la palabra ¡guerra! solo servia para comenzar a tirar tizas y bolas de papel durante las horas de clase cuando D. Leocadio, D. Salustiano, los maestros, tenían que salir al patio y nos dejaban al cuidado del listo de la clase al que no hacíamos ningún caso. El mas poderoso cañón jamás inventado era aquel bolígrafo Bic, al que le sacábamos la carga de tinta, introducíamos bolitas de papel y soplábamos con tanta fuerza que siempre acertábamos en el blanco deseado. El arma mas poderosa, eficiente y moderna en nuestras manos eran los globos de agua. ¿Te acuerdas? La mejor recompensa era un vaso de leche americana en el recreo para después intentar hacer el gran negocio de nuestra vida cambiando los cromos que teníamos repetidos, que nos daban con la tableta de chocolate Quintín, por el que llevábamos soñando eternamente los escasos minutos antes de caer rendido por el sueño.
¿Te acuerdas? Ahora que ya son más los días vividos que los que nos quedan por vivir; ahora que las palabras ya tienen otro significado mas desgarrador; ahora que corremos casi sin fuerzas tras otros negocios; ahora, me parece que merece la pena vivir, saborear, mirar y admirar, y verlo todo con los ojos del niño que fuimos, simplificando lo mas posible todo lo que viene a nuestro alrededor.
viernes, 3 de junio de 2011
LA TALAYUELA PALUDICA
...Con esto, penetramos, por el Tiétar, en Extremadura; pronto asomaran las dehesas y ya no encontraremos elemento nuevo en nuestro viaje hasta la frontera de Portugal. El azar vuelve a traerme a la vega del Tiétar. A lo lejos, al Sur Navalmoral, con todo el campo de la Mata. Un camino rojo entre las encinas y, antes de tocar el río, un pueblo, cuyo plano compruebo ahora, pero ya tenía bien estudiado, casa por casa: la Iglesia, la fuente, la calle-carretera, el cementerio de avanzada...es decir, Talayuela. Sé ya tanto de la Talayuela palúdica, que al pasar, volando a mil metros sobre los anófeles, saludo al pueblo como a uno de esos amigos antiguos, peligrosos que ya no nos pueden molestar. Busco por allí cerca Torviscoso. No lo veo. Sin duda lo desmontaron sus últimos vecinos, al huir y estaría junto a aquel cercado y aquellas cuatro paredes sin techo. ¿Resistirá todavía la maestra? Luego viene la siniestra soledad del Tiétar en Campo-Arañuelo. Pero conviene precisar. Si el Tiétar me parece siniestro, no es porque le vea así desde el aeroplano, sino porque le conozco de cerca. Tiene, al fondo, el azul de Gredos. Toda la vega llana va bordeada de álamos. En la vera de Navalmoral es demasiado árido; pero en la de Plasencia, tiende hasta lo alto de la sierra tapices finos de distintos verdes jugosos. Precisamente en estas pinceladas alegres, están los piménteles, los secaderos, las charcas. Al pensar en ellos y en los arbitrios que el hombre inventa sobre cada palmo de tierra medida desde el avión, para ganarse la vida, descompongo el paisaje. En invierno esto será todavía más hermoso. Llegara la nieve del Almanzor hasta Losar de la Vera. Destacará más el verde los pinares. Bajara el Tiétar caudaloso. Pero no me importa descomponer, subvertir el paisaje y reducirlo a términos humanos. Aquí empieza la tierra deshabitada. Ahora es la ribera palúdica; pronto serán las dehesas, vastas propiedades, con escasos pueblos, los indispensables para reunir bajo techo las familias de unos cuantos millares de jornaleros. ¿Qué más le da al águila – o al dios- que ahí abajo haya pocos o muchos hombres, ni que vivan bien o mal?...
Según el Censo de población de la provincia de Cáceres de 1930, Talayuela contaba en ese tiempo con 899 vecinos. Eran cuatrocientos cuarenta y tres hombres y cuatrocientas treinta y cinco mujeres. Además, existían ausentes, veintiuna personas. Pero es en esta época cuando se supera el numero mil de habitantes pues, además de los censados, residían en Talayuela ciento cincuenta y tres transeúntes, llegando a una población de hecho de mil treinta y una persona.
domingo, 29 de mayo de 2011
CUANDO EL SILENCIO Y LA SERENIDAD
Cuando el silencio y la serenidad se vuelven a adueñar de nosotros es cuando se comienzan a abrir los ojos para mirar y admirar lo que se asienta a nuestro lado quizás ya para siempre: nuestra plaza tiene fuente. Hermosa fuente de cantería por la que el agua resbala de un cubículo a otro, llenando, aquel espacio de cemento y hormigón, con el frescor de su vista y la serenidad de su susurro al caer. Aquella plaza que guardaba secretas aspiraciones de una fuente ya cuenta con ella. Ya se ha calmado la sed de su protesta que se hacía escuchar por la boca de sus vecinos y nos hacia anhelar esa humedad de sus aguas en las noches de verano. Felicidades a quien corresponda por haber tomado esa iniciativa. El kilometro cero de Talayuela es ya un surtidor de agua que refresca y da humedad a aquella plaza
Felicitar, también, a quien corresponda, por la rotonda del Pozo de la Fuente de Abajo que ahora llaman de las lavanderas. En el centro de la rotonda se ha colocado la pila, creo que la original, que servia para abrevar los ganados que bajaban hacia El Pozo de la Fuente de Abajo para saciar su sed. Se han colocado también, en dicho espacio, dos figuras realistas que representan a dos mujeres, una lavando y la otra con los cubos de agua en sus manos, que nos llevan los sentidos a los tiempos en que nuestras propias madres hacían ese mismo trabajo y de esa misma manera.
Así sería la vida en aquella aldea de Talayuela cuando en el año 1 897 se manda hacer un censo de población de la provincia de Cáceres. Entonces en esta Talayuela de ahora vivían 421 vecinos que se repartían en 201 varones, 211 hembras y 9 varones transeúntes. En la misma fecha Viandar contaba con 558 vecinos, Villanueva de la Vera con 2,381, Valverde de la Vera con 1 092 y Valdehuncar con 511 vecinos: ¡ni a soñar que se hubieran puesto aquellos vecinos de Talayuela!
martes, 3 de mayo de 2011
DE L0S CINCUENTA AÑOS DE LA FERIA DE SAN MARCOS EN TALAYUELA
Ese es el motivo de lo que nos ocupa, aunque al celebrarse San Marcos el día 25 de Abril y trasladarse la feria al fin de semana siguiente, tampoco es tan difícil que se festejen en mayo. Al igual que lo otra Feria de Abril, la de Sevilla, en la que nos miramos, también, este año, se celebra en mayo. Sea como sea, lo cierto es que este año se cumplen los cincuenta años de las Ferias de San Marcos en Talayuela.
En el Diccionario Geográfico Popular de Gabriel Maria Vergara Martín, de 1923, se dice de esta fiesta: “Vente conmigo, morena/ a la feria de San Marcos/ y verás aquel torito/ arrodillado ante el Santo. Esta feria se celebra en un monte de la propiedad del Marques de Miravel, situado en el término de Talayuela, partido judicial de Navalmoral de la Mata, y es una de las ferias más concurridas desde muy antiguo en toda aquella comarca. En el monte llamado de San Benito está el palacio del marqués, y hay una ermita dedicada a san Marcos, cuya efigie se venera”
El día 25 de abril DE 1.961, aparece el siguiente anuncio en el ABC: Debidamente autorizado por la Superioridad. Se celebrará en esta localidad, por primera vez en el año actual, la tradicional feria de ganados denominada de “San Marcos” y la que hasta ahora se celebraba en la finca del mismo nombre de este término municipal. Se cuenta con abundantes pastos, abrevaderos, etc y no se cobrara impuesto de clase alguna. Talayuela 25 de Abril de 1961.
Cincuenta años han pasado ya desde que el alcalde y el marques se reunieran y consensuaran el uno darnos la fiesta y el otro acogerla en representación del Municipio, cuando tantos otros Municipios se la disputaban al Marques. De los dos queda en Talayuela una calle, una al marques de Mirabel y otra al Alcalde Gonzalo Encabo, como gratitud a aquel gesto de generosidad por ambas partes. Después de cincuenta años de ferias y fiestas de Talayuela, ambos dos se merecen el reconocimiento de Municipio o si, tal vez se entiende que, con una calle para ambos, queda saldado ese gesto de generosidad, no se hable más.
Pero con la fiesta de San Marcos, en realidad un poco antes, vino un empujón fuerte al desarrollo del Talayuela. Es como si una transformación y otra hubieran ido andando por el mismo camino y de la mano. Se nos dieron unas famosas Ferias de San Marcos y Talayuela la convirtió en las bulliciosas Fiestas de San Marcos. A las Ferias de San Marcos las acogió un pueblo pequeño y con las Fiestas se desarrolló un pueblo que capaz de acoger en su seno a multitud de personas venidas de fuera que ya son tan de Talayuela como el que más. Talayuela presenta una cara poliédrica que para ser entendida ahora debe ser mirada en sus múltiples variables.
Al terminar de escribir estas letras ya han pasado las FERIAS DE LOS CINCUENTA AÑOS y, al igual que la Nochebuena que se va, nosotros nos iremos y no volveremos mas a celebrar otro numero tan redondo de estas Fiestas de San Marcos en Talayuela.
