martes, 23 de octubre de 2012

HOY ME HAN ENVIADO UN POEMA DE VICTOR HUGO

Hoy me han enviado un poema de Víctor Hugo que me ha traído a la memoria una foto que hice este verano del quiosco de Juanjo en el que hay un graffiti que, con grandes letras, dice: ¡Te Amo¡

Seguramente ese adolescente no habrá leído el poema de Víctor Hugo. Seguramente le sudaban las manos, su corazón se le aceleraría, apenas le saldría la voz cuando estaba con la chica y pensó que lo mejor era decírselo en un graffiti. Seguramente ahora se sonrojara cuando vea su graffiti en el quiosco de Juanjo pues para un adolescente la eternidad solo dura tres días. Y aquella persona que le parecía tan importante antes, ahora ya, cuando la vea, no le hará estremecer su cuerpo como entonces.

Recuerdo que siempre leí que los primeros amores no importan que no sean eternos – casi nunca lo son- pero lo que si importa es que se tenga buen recuerdo de ellos. Que sean una buena experiencia para el adolescente  pues eso le esta capacitando para saber descubrir a la persona con quien quiere compartir su vida ya en la edad apropiada. Todos conocemos a personas que una mala experiencia les imposibilito para ello, les dejo un poso de amargura en su interior y una mirada viciada.

“Te deseo primero que ames/ y que amando también seas amado. Que, de no ser así, seas breve en olvidar/ y que después de olvidar no guardes rencores” (Víctor Hugo)



































jueves, 23 de agosto de 2012

LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DE AGOSTO SON MUCHO MAS QUE UNAS FIESTAS.

Las fiestas de la Virgen de Agosto en Talayuela son mucho más que unas fiestas. Ellas tienen un plus que supera todo lo que se ve y las enmarca dentro de lo que se lleva en el corazón y que es tan cierto como lo que ven nuestros ojos.

Todas las fiestas patronales tienen su origen en la fundación, o del pueblo, o del templo principal, que se ponía siempre bajo la protección de un santo titular. Tienen, por lo tanto, un fuerte carácter religioso pero que a su lado se han ido incorporando tradiciones seculares, folklóricas y, últimamente, atracciones de feria y música. 

Lo curioso del Talayuela es que el titular de la parroquia es san Martín de Tour, santo obispo francés, que se le suele representar iconográficamente como soldado romano y partiendo la capa con la espada para dar la mitad a un mendigo; por este motivo, san Martín se convirtió en patrono de los soldados y los mendigos. En el retablo de la iglesia de Talayuela esta representado como santo obispo. Su fiesta se celebra el once de noviembre, época en la que comenzaba la matanza del cerdo y de ahí viene la expresión de que “a cada cerdo le llega su san Martín”.

San Martín es el patrón pero las fiestas patronales son las de la Virgen de la Asunción. No existen datos de cuando ni por qué se cambiaron estas fiestas. Pero mantienen ese fuerte carácter religioso con misa, procesión y ofertorio. Las atracciones de feria y música, el Ayuntamiento de Talayuela, las trasladó al fin de semana anterior y quedó deslucido el día de la patrona de Talayuela, desvinculando lo religioso de las otras tradiciones seculares. Si este argumento puede valer para las ferias de abril, por que al trasladarlas al fin de semana más cercano al veinticinco, vendrían más personas de otros lugares a la feria de San Marcos. El mismo argumento no vale para las fiestas de agosto pues solo los de Talayuela, o personas muy vinculadas a este pueblo, somos los que nos desplazamos para celebrarlas. Si las ferias de abril nacen con vocación de aglomeración de personal, la llaman Sevilla la chica, las de agosto son, solo y exclusivamente, con marcado carácter de reunión de familia del pueblo. 

El ofertorio, después de la procesión, ofrece la posibilidad de pujar por alguna ofrenda, en atención a algún favor recibido de la Virgen, y de encontrarte con personas que hace tiempo no se ven y relatar todo lo acontecido en la vida de cada uno con mucha satisfacción en el rostro y en el alma.

Este año me he encontrado con personas, que no veía desde hace mucho tiempo, y el relato que me han hecho bien valdría para escribir un libro sobre ellos mismos. Solo tres ejemplos:
Carmen, de la familia de “tío Marceliano”, que se marcho de Talayuela hace mucho tiempo y que mantenía la añoranza arañándola en el corazón por su pueblo, Talayuela. Casada, con hijos que apenas tienen vinculación alguna con Talayuela, un bien día, su marido le dice: como se las querencias que tienes por tu pueblo, he comprando una casa allí para que podamos ir cuando quieras. Más bonito, y mas caro, que un poema de Machado, fue la impresión que recibió Carmen aquel día.

Mercedes- creo no equivocarme en el nombre-  de la familia de “tío Félix, el albañil, que se marchó hace muchos años a Francia, me cuenta que tiene una hija que es religiosa de clausura en un monasterio francés. Ni con el mismo Papa quería en emperador Carlos V, hablar en castellano. Es una lengua, decía, que reservo solo para los castellanos y Dios. Nadie más puede conocer tanta riqueza de vocablos. ¡Alguna palabra en castellano sabrá esta religiosa de clausura para hablar con Dios! Una prima suya, también de la familia de Felix, el albañil, es religiosa en un país sudamericano.  Esta más dedicada a la acción social que a la clausura de aquella.

Eduardo, sacerdote de los Sagrados Corazones, natural de Talayuela, me cuenta que se marcha a Filipinas a trabajar en una parroquia de miles de habitantes. Resulta que los “Últimos de Filipinas” no fueron tales.

Y así se pueden ir relatando encuentros con personas que van desgranando su vida, a grandes rasgos, y que todas tienen un elemento común: las querencias por Talayuela y las vueltas que nos da la misma vida a todos para venir a encontrarnos en las Fiestas de Agosto. Las fiestas de la Virgen de Agosto en Talayuela, sin duda, son mucho más que unas fiestas.

lunes, 30 de julio de 2012

UN ANTEPASADO NUESTRO SE PERDERIA ENTRE TANTAS PERSONAS...

Un antepasado nuestro se perderia entre tantas personas y la altura de las casas de Talayuela y, tal vez, desearia volver al lugar de donde viene.

Pero la verdad es que se trata de la misma Talayuela. Reconocería la misma luz, el mismo cielo, la misma brisa con olor a pino, las mismas palabras para hablar con los hombres y con Dios,  que se nos ha transmitido como un vaso sagrado para cuidarlas y protegerlas.

Un antepasado que paseara hoy por Talayuela reconocería que las personas de ahora continúan con la misma relación que ellos mantenían con los campos. Reconocería que el producto de esos campos nos invita a la alegría de vivir esperanzados en que obtendremos de ellos lo necesario para vivir. Esa esperanza nos hace vivir al día con un sentimiento de pertenencia y de estar pegados a ellos. La transformación que sufre la dehesa en primavera nos hace llevar la alegría pegada al corazón y saber que siempre es posible una reunión de amigos para la fiesta por difícil que sea la situación que vivamos. Los campos nos recuerdan constantemente la grandeza de nuestro ser con solo contemplarlos cubierto por un inmenso cielo azul que hace las veces de palio protector. Estos cambios no afectan al corazón de las cosas.
SE PERDERIA PERO RECONOCERIA ESTE AMANECER

martes, 24 de julio de 2012

ES LA MISMA TALAYUELA EN LA QUE VIVIERON NUESTROS ANTEPASADOS? (I)

En una entrevista me preguntaron si Talayuela había cambiado a lo largo de los años y, naturalmente, como todo ser vivo- y Talayuela lo es- dije que si había cambiado con el paso de los tiempos. También afirmé que Talayuela es una mujer, una madre, que vengamos de donde vengamos, ella siempre termina haciéndonos a su imagen y semejanza. Como la luz del sol se impone a las tinieblas del amanecer, Talayuela impone su forma de ser, procedamos de donde procedamos y, los cambios que experimentamos, siempre vienen motivados por ella misma.


¿Podemos descubrir en la Talayuela actual el pueblo originario que pisaron nuestros padres y nuestros abuelos? ¿Este mismo pueblo que amamos fue el amado por los que vivieron antes que nosotros?

Pienso que estos cambios no afectan al corazón. Las encinas de la dehesa de Talayuela cambian cada día y cada año. Son más altas o mas anchas en su copa; son distintas de las que empezamos a mirar cuando éramos niños. Pero son las mismas encimas  que crecieron de la misma bellota. El cambio no significa desviación. Yo creo que cualquier antepasado nuestro se sentiría perdido en la Talayuela de hoy. Le costaría descubrir la calle de los Granados y los Arenales, se sentiría extraño entre tanto coche y entre la altura de las casas. Pero la verdad es que se trata de la misma Talayuela.


LAS CLARAS DEL DIA SOBRE EL CERRO CARRETERO DE TALAYUELA

domingo, 17 de junio de 2012

VIAJE A LOGROSAN (II). SAMUEL EDWARD COOK

La carretera es muy larga a lo largo de todo el camino pero empeoró mucho mas a medida que nos acercábamos al paso del Tajo ya que frecuentemente la cruzaban anchas zanjas de desagüe. El modo normal de atravesar estos sitios es que el mayoral, cuando se acerca a ellos, acelera el paso de las mulas y hace que el carruaje salte por encima. La primera vez que esta operación se llevó a cabo, cuando la parte delantera entró en el desagüe, nos vimos proyectados  hacia arriba como cohetes y nuestras cabezas golpearon el techo con gran violencia. Después, por supuesto, aprendimos la lección y nos agarramos bien cuando el paso ligero nos indicaba lo que iba a suceder. Todo el equipaje y otros objetos desplazados en el techo eran desplazados y rodaban sobre nuestras cabezas como el trueno en un teatro de provincias.

Al tercer día desayunamos en Almaraz, en una posada muy mala, como todas las que hay en esta carretera y luego seguimos hasta el trasbordador del Tajo donde nos vimos retrasados algún tiempo. Se embarcó a la diligencia sin dificultad pero en el sitio exacto de desembarco, en el lado opuesto,  una gran galera esta varada en un banco de arena formado por el río durante una reciente crecida y hasta que desapareciese representaba un obstáculo infranqueable para el desembarco de nuestro vehiculo. El mayoral a cargo de la galera había intentado conducir su rígida maquinaria por la parte más empinada de la orilla y, después de entrar las ruedas delanteras mas allá de toda posibilidad de extracción, había desuncido su tiro y descargado una parte importante de la carga se había marchado tranquilamente “a descansar” en las cabañas de la aparte de atrás. Los numerosos pasajeros estaban sentados con sus equipajes a la sombra, que el rigor del sol hacia agradable, me dijeron que llevaban allí ya tres horas.

Nuestro mayoral habiendo desembarcado su tiro se puso tranquilamente a trabajar para arreglar el eje principal que estaba gravemente dañado por las sacudidas de la mañana anterior. Unos cuantos barqueros hercúleos, cuya negligencia al no poder limpiar el lugar de desembarco había causado tanto retraso estaban echando, de manera deliberada, pequeñas cantidades de arena con sus grandes manos en minúsculos cestos y vaciándolos pausadamente en el río a una cierta distancia del lugar. Mientras hacían esto tuvimos mucho tiempo de contemplar el paisaje de alrededor. El noble río de un color verde oscuro, fuía entre grandes rocas cubiertas de jara y otras plantas hermosas iluminado por un sol brillante en un cielo sin nubes.

miércoles, 13 de junio de 2012

VIAJE A LOGROSAN (I). SAMUEL EDWARD COOK

Como todos los años, la Obra Social de Caja Extremadura, continúa editando libros de viajeros que pasaron por Extremadura. Este año le ha tocado al títulado: Un viaje por Extremadura, del autor inglés Samuel Edward Cook. El viaje lo realiza en la primavera de mil ochocientos cuarenta y tres y el motivo del mismo es llegar a Logrosan donde se encuentran unas minas de Fosfato para, debidamente tratado, exportarlos a Inglaterra como fertilizante para su agricultura

Samuel Edgard Cook no pasa por Talayuela, no caía dentro de su ruta, pero si hace una descripción del paisaje y lugares cercanos que merece la pena recoger aquí.

“Dejamos de Madrid muy temprano en la diligencia de Badajoz, habiendo sacado billete hasta Trujillo donde íbamos a llegar la noche del tercer día. La distancia es solo de 41 leguas y debería ser posible recorrerlas en mucho menos tiempo pero la carretera es mala y la administración la peor de España. Nunca habían sido muy buenos pero ambos han retrocedido bastante desde que viaje en la línea en el 1831.

El carruaje no se llena casi nunca y, según me informaron, los escasos beneficios se los come un enjambre de empleados. Teníamos solo dos caballos de tiro o relevos de mulas para cada día de trabajo. Y el modo de trabajar era empezar a las dos de la mañana y continuar hasta donde el primer tiro pudiera llegar; luego parábamos para desayunar y después el siguiente tiro se enganchaba al carruaje hasta el momento de parar por la noche por lo que casi nunca podíamos dar un paseo. Todo se hallaba en una escala proporcionada: el carruaje espantoso, de pequeñas dimensiones, dividido en dos compartimentos y sin cupé. Estaba muy lleno y nos encontrábamos muy apretados. El grupo sin embargo era gente muy agradable y simpática. Mis vecino  de enfrente, un propietario de Badajoz y uno de los hombres mas informados que me encontré en España, era de la vieja escuela y conocía a lord Hill y a otros oficiales de aquella época.

Nada puede ser más sombrío que el paisaje en esta carretera durante leguas y leguas. Los pueblos están mal construidos y muy distantes los unos de los otros; sin embargo la tierra es fértil y hay signos de mejora en la agricultura. Las mujeres estaban arrancando las malas hierbas del cereal, una práctica util que he visto en unas cuantas partes de España. Hay algunos sitios que con un poco de cuidado por parte de los propietarios podrían adquirir un aspecto diferente. Los campos en algunos lugares están cercados, una práctica completamente nueva que se está comenzando en muchas partes de España y de cuyas considerables ventajas se están dando cuenta.

A la derecha según avanzábamos estaban las magnificas vista de las montañas del sistema central que forman el fondo de un bonito escenario de bosques de encinas, alcornoques y otros árboles. En esta zona el terreno difícilmente puede ser sobrepasado en belleza natural y fertilidad. Pero a excepción de un cortijo, granja o lugar de caza aquí o allí esta esplendida región, cuyo clima si no es el mejor de España casi el mejor y el terreno adecuado para cualquier tipo de  de producto, es ahora un desierto deshabitado.

El cultivo consiste en trigo, centeno, cebada y garbanzos, la legumbre del país; hay abundancia de vino y aceite y no se necesita nada más sino un buen gobierno que ayude a la mano generosa con que la providencia ha esparcido sus regalos por esta bella región.

jueves, 7 de junio de 2012

LA PROCESION DEL CORPUS EN TALAYUELA

Llegó el día. Todo Talayuela amaneció de fiesta para honrar aquel jueves que, decían entonces, brillaba más que el sol. El  astro solar anunciaba que en el hueco del día reinaría un calor insoportable. De las puertas colgaban las mejores colchas que dejaban ver a los lados unas sabanas de un blanco purísimo. Las escalera de acceso a algunas de las casa, cubiertas con paños, se llenaban de jarrones con ramos de rosas que emitían un olor dulzón mucho antes de acercarse a el. Los calderos de cobres, de tan limpios, reflejaban el sol que te hacia daño a la vista. Una mesa, cubierta con algún paño ricamente tejido, servia de apoyo a una imagen. Un paño blanco encima de la mesa. Una alfombra de juncia, mastranzo, tomillo...y algunas macetas primorosamente cuidadas, enmarcaban los altares que se ponían en las calles.

a procesión salía de la iglesia de San Martín. La cruz parroquial y dos cirios que portaban los monaguillos abrían la procesión. Se recorrían las calles de Talayuela mientras el sol avanzaba en su andadura en los más duro y caluroso del día. Se procesionaba el Santísimo Sacramento, al que acompañaban los niños de comunión y demás habitantes del pueblo.

Petra marchaba toda la procesión detrás del sacerdote que portaba la custodia con el Cuerpo Santísimo de Jesucristo. Se había levantado demasiado temprano para preparar el altar, ayudada por algunas vecinas, en la puerta de su casa. Sabía que a sus sesenta y cinco años su cuerpo ya no tenia las mismas fuerzas de los años juveniles pero no quería, mientras tuviera fuerzas, dejar de hacer el altar que ya habían hecho antes su madre y la madre de su madre. Se trataba casi de un ritual que pertenecía a la herencia de la propia familia y no sería ella quien rompiera esa tradición. Además, guardaba en los pliegues de su memoria, como si de las joyas de la familia se tratara,  las palabras que su abuela le había repetido machaconamente en su niñez. Se trataba de los corporales de Daroca que contenían las formas que el capellán había consagrado para la comunión de los generales. El ataque de los árabes fue tan violento que el capellán guardó las Formas consagradas envueltas en los corporales y las oculto entre unas piedras para que no fueran profanadas. Al terminar dicho ataque el capellán las encontró pegadas a los corporales y tintadas de sangre. Desde entonces, y secretamente, siempre había deseado que la ocurriese algo parecido en las muchas de las procesiones del Corpus a las que había asistido.

Con el velo que la cubría la cabeza y que algo la protegía del ardoroso sol, Petra procesionaba detrás de la Custodia dorada y podía ver como las personas mayores se arrodillaban a su paso. Sin saber por qué sintió un duro golpe en el estómago y un nudo le atenazó la garganta. Sentía el sol sobre su cabeza y hasta su nariz llegaban los olores de las hierbas olorosas pisadas por mil pies que lograban casi marearla. Las piernas comenzaron a temblarla y rogó que no se desmayara antes de llegar al altar de su casa. 
De pronto se encontró arrodillada ante el altar de la puerta de su casa. Todo allí le era tan familiar  que incluso creyó que eran las mismas voces de su madre y su abuela las que entonaban el Tantum ergo envolviendo la Custodia que, a su vez, reposaba en el altar sobre el paño de un blanco purísimo. Al levantar el sacerdote la Custodia dorada  Petra vio como un hilo de sangre resbalaba desde el Viril y se posaba en el paño en el que había estado la Custodia. No entendía como nadie se daba cuenta de lo que sus ojos veían. El rojo de sangre destacaba sobre el blanco del paño.

El olor a incienso le llegó hasta los pulsos y termino desmayándose por el esfuerzo de incorporarse y atrapar con sus manos el paño manchado en sangre. Su abuela, su madre, y todas las mujeres de la familia le estaban hablando a su alrededor. No sabia por qué creía adivinar en sus ojos una alegría especial que caía sobre ella llenándola de un gozo indecible.

Se despertó en su cama, atendida por sus amigas y no sabia bien que hora era pero el paño manchado de sangre, que agarraba fuertemente, la hizo consciente de todo lo sucedido.